Te arrastras, te raspas, te rasguñas y llegas completa. ¿Cuántas palabras dijiste? Ni las cuentes, porque todas fueron ciertas, eso es lo que vale. El placer te recorre (corroe) de pies a cabeza: el placer de mentir diciendo la verdad. ¿Cómo es eso? Sepa la chingada, sabes que lo haces. Dormiste hasta las cinco de la tarde, despertaste en tu habitación, ¿cómo?, que quién sabe, pero amaneciste. Eso es lo que más gusto te da: amanecer. Puedes amanecer todos los días igual, pero jamás como hoy. Únete a los optimistas, viva la gente, chingo yo chigas tú chinga a tu madre. Ja, ja.
Siente tus dedos, siente tu cruda mamonería, siente lo que quieras sin sentirlo. Corre por la calle, canta las de Chente, méate en el camino para no perder tiempo. Consejo para progresar: never give a fuck. Habla con quien nunca hablarías, déjate proteger, empieza a controlar. El discursito de siempre, querida, la muerte chiquita y patadas de ahogada. Ahógate. Pepe Grillo es un verbo, si no es que dos: déjate escuchar. Te gusta el sabor, te gusta el olor, te gustan el color y la cursilería. Vaquitas raquíticas, dragones con sobredosis, tu risa apagada y el eco castroso. Escribe feo o no escribas.
Ajases de anoche, aviones de hoy, mentiras de todos los días. Miéntete. Vuela hasta que te mueras, muérete hasta que puedas, cágate de risa por lo que se te antoje. Vete al bar y cotorrea. Ponte triste por lo que quieras. Siempre disfruta lo que sea que hagas. Te cruzas de brazos, apoyas los brazos en tus senos, pones cara de no-entiendo. No entiendas, date vueltas. No te importa nada, ni siquiera tú misma, no te importa lo que escribas. Muérete de a poco, saborea el aire impalpable, vive como te acomode. Nunca busques comodidades. Siéntete rico, come sabrosito, jamás uses diminutivos. Escúchame y déjame destrozarte. Pepe Grillo, el mindfucker: your sweet son of a bitch.
Suena como invitación a denigrarte y no a una borrachera para pasarla bien.
ResponderEliminarCome caca.